Seminarios

Clase N° 1 dictada el 5 de abril de 1999



“La Sexualidad Infantil: de Hans a John/Joan”,

Siempre empezar el año en este seminario es enormemente estimulante para mí. Y sirve para aquellos que venimos compartiendo este espacio también. Es un lugar de reflexión sobre problemas que nos preocupan y de elaboración de posiciones teóricas más que de... no es ni de enseñanza ni de transmisión, sino de elaboración compartida sobre problemas que yo voy exponiendo, y sobre los cuales vamos haciendo un ejercicio a través del tiempo, en la aproximación problemática a algunos ejes que se plantean desde el psicoanálisis.
El programa como ustedes habrán visto es un programa que intenta al menos dar cuenta de algunos ejes que son particularmente problemáticos hoy en día. El título del seminario que es “La sexualidad infantil: de Hans a John/Joan” merece tal vez una aclaración. Hans en general es conocido por todo el mundo, tenía la fobia del caballo, un Edipo bien armado, era un niño neurótico, y según el último informe que da Roudinesco en su Diccionario, era heterosexual y no como pensamos mucho tiempo era homosexual. Era músico y heterosexual el muchacho, de manera que era un neurótico bastante consecuente.
No es el caso de John/Joan, que es uno de los primeros casos de reasignación de sexo que se produjo en los Estados Unidos en los años sesenta. Los que quieran leer sobre John/Joan lamentablemente la única bibliografía que tenemos es de la revista Rolling Stone. Es un texto de John Colatinto, que fue publicado en el Rolling Stone de los últimos meses del año, de diciembre. El texto de John Colatinto fue publicado originariamente en el National Magazine Reward, y recibió un premio de periodismo de la Universidad de Columbia.
De manera que no es un artículo tampoco periodístico cualquiera, es un artículo periodístico de envergadura, donde estudia el destino de este niño llamado en principio John, después cambiado a Joan y que al final se llamó John de nuevo, que estudia el destino de este niño al cual después de la reasignación de sexo a partir de la teoría de género de los años sesenta se le da un destino de niña, despúes del año de edad. A los dos años se lo viste de niña otra vez, a partir de una lesión sufrida a los ocho meses en una operación de fimosis. Era gemelo de otro niño y se le empieza a dar una educación como niña y cuando John/Joan llega a la pubertad y en principio a la adolecencia tiene claramente definido que quiere ser varón, no una niña, y empieza todo un recorrido por reasumir su identidad primitiva.
Es un caso no psicoanalítico, es un caso de los que hoy hay ya una buena cantidad. Yo acabo de venir de México de supervisar dos casos de reasignación, uno de una niña y otro de un niño, que vamos a ir viendo a lo largo del seminario.
Pero mi idea no es que nos detengamos fundamentalmente en estos problemas de la reasignación, sino que entre los polos que significa Hans con su fobia y su Edipo estructurado, bajo ciertas modalidades que hoy también encontramos en los niños -porque no es que han desaparecido- hoy también encontramos niños con la estructura de Hans, atendemos niños con la estructura de Hans, lo que ocurre en general es que el motivo de consulta no es una fobia al caballo, sino algún tipo de fobia que paraliza su vida como la paralizó en tiempos de Freud la vida de Hans. Lo que le da su pecualiaridad a la fobia de Hans, y esto lo hemos dicho en otras oportunidades, no es el hecho de que sea una fobia al caballo, sino que es el hecho de que es una fobia al caballo cuando el medio de transporte de su época es el caballo. Es el hecho de tener una fobia al caballo que presentifica en la tópica barrial digámoslo así, la cercanía de lo temido a nivel de la tópica psiquica. Con lo cual no se trata de una fobia... no es que está perimida por ser una fobia al caballo, está vigente en la medida en que hoy tenemos niños que tienen fobias a los ascensores por ejemplo, una fobia bastante común, pero no se consulta por la fobia al ascensor. Tenemos pacientes que nos damos cuenta que tienen una fobia al ascensor cuando empezaron el tratamiento por otra razón. Tenemos niños que tienen fobias a los aviones. Tenemos niños que tienen fobias a ciertos alimentos, alimentos lácteos o alimentos duros, no importa. En general y salvo que estén en riesgo no son motivo de consulta. Pero tengamos en cuenta que Hans además de ser un niño que tenía una fobia que obstaculizaba toda su vida y le producía una inhibición para salir a la calle era un niño perteneciente a la familia psicoanalítica incipiente. Un niño que formaba parte, digamos de la esperanza de orígenes del psicoanálisis y fue un caso piloto. Del mismo modo John/Joan es un caso piloto de la reasignación de sexo a partir del género en los años sesenta y hoy, treinta años después de lo de John/Joan tenemos todos los elementos para rediscutir cuales han sido los aportes, no solamente del psicoanálisis sino de otras propuestas a lo largo del siglo en razón a la problemática de la sexualidad.
Los que quieran entonces el texto de John/Joan pueden pedir en la revista Rolling Stone, yo les voy a dar, después les damos dirección y fecha, para que lo puedan pedir, inclusive supongo que lo podemos pedir por internet... lo mandan por correo. Entonces después pasamos la dirección para los que quieran leer el caso.
Para no ser simplemente... para no detenerme en esto, hoy me di cuenta que la bibliografía que tenía a mi disposición para empezar el seminario de hoy era una bibliografía amplia y contradictoria. Por supuesto que está siempre el pensamiento freudiano como trasfondo, y además en muchos momentos como figura, no sólo como trasfondo. Estoy absolutamente convencida y por eso mi posición de defensa del psicoanálisis, que lo que ha aportado de nuevo el psicoanálisis en materia de sexualidad es precisamente haber hecho estallar la relación sexualidad-procreación a partir del concepto de sexualidad ampliado. Y en ese sentido creo que precisamente el psicoanálisis si está obsoleto en los postulados aquellos que se definen por los modos históricos con los cuales los seres humanos se representan su relación con la sexualidad en muchos casos, está absolutamente vigente como propuesta para pensar los nuevos fenómenos que tenemos que encarar, a costa en muchos momentos de tener que dar vuelta ciertos enunciados. Yo voy señalando algunos. Entonces Freud como fondo y como figura, de acuerdo a las circunstancias de los temas que tengamos que trabajar.
Después me di cuenta que era muy interesante ver como ya aparecen algunas de las cuestiones que nos preocupan desde los tiempos muy remotos. Y tengo acá en mis manos -tal vez para que Dios nos perdone por el tema que vamos a dar y las autoridades nos toleren benignamente- el texto de Juan Casiano, un teólogo del siglo IV, del trescientos y pico, un teórico de la Galia -casi contemporáneo a Asterix, por eso se entedía la enorme preocupación que tenía por la fornicación y la gula-, que tiene dos obras que son centrales, que no vamos a trabajar acá sino que yo les voy a leer algunos párrafos, es un teórico que se puede conseguir sólo en las instituciones religiosas, inclusive hemos sido muy maltratados en algunas librerías progresistas por ir a pedir su obra. Uno se llama Instituciones Cenobíbticas y el otro se llama Las Conferencias y colaciones y el párrafo que yo quería hoy introducir a Juan Casiano es un párrafo citado por Foucault en un texto llamado “La lucha por la castidad” que está editado en Sexualidades Occidentales de Paidós en donde Juan Casiano, que tenía muy claro el problema, dice lo siguiente: “Cuando el demonio con su sutil astucia ha despertado en nuestro corazón el recuerdo de la mujer, comenzando por nuestra madre, nuestras hermanas, parientes o algunas mujeres piadosas, debemos arrojar de nosotros tales pensamientos cuanto antes por temor a que reteniéndolos el tentador se aproveche de ellos para inducirnos a pensar en otras mujeres.” De la madre, de la hermana a la sexualidad de Juan Casiano entiende perfectamente como un mal pensamiento santo que no pueda devenir pecaminoso. Con lo cual se introduce mucho antes de Freud en esta idea de que si bien no todo es sexual hay sexual en todo, y se empieza por añorar como diría Freud los, las pequeñas croquetitas que hacía la madre para terminar el cuerpo calentito de la madre.
Entonces Juan Casiano por un lado, con las Instituciones Cenobíticas y algunas reflexiones muy interesantes respecto a la gula y a la fornicación, yo no me voy a detener hoy, pero es muy interesante como el marca los límites que la gula tiene en tanto está relacionada con la autoconservación como es imposible la erradicación total de la alimentación, para nuestra discusión posterior sobre el tema de la pulsión, lo vamos a retomar, y por otra parte algunas ideas de Foucault, Stoller, Dolor y pasión, editado por Manantial, colección dirigida por Diana Rabinovich, un libro que está en los bordes del psicoanálisis en la medida en que es un libro de alguien que dice que no va a usar la terminología psicoanálitica y que además el estudio que ha hecho en el caso del sadomasoquismo está no realizado a partir de casos clínicos sino de entrevistas con practicantes a los cuales llegó a través de una exploración geográfica ayudada por la policía del condado. No para reprimir, sino porque es legal esto, sino para acercarse. De manera que un libro que está en los límites, y del cual sólo quiero marcar una frase porque tiene que ver con el primer punto que quiero introducir. Dice...
Stoller es alguien que ha trabajado mucho la cuestión de género y cuestión perversiones. Hay algunos textos traducidos al castellano, no muchos. Masculino-Femenino es un libro que creo no está en castellano, me parece que no está, hay fichas, traducciones parciales. El que yo tengo acá es Dolor y pasión. Masculino-femenino yo lo tengo en francés, vamos a usar algunas cosas de las que él propone porque ha sido muy tomado por algunos sectores y yo quiero marcar solamente lo siguiente. El plantea la enorme diversidad de la perversión, la imposibilidad de unificarla. Y dice lo siguiente: “Sin embargo adviértase el rasgo común al menos para quienes estamos fuera del juego. El sufrimiento, no necesariamente dolor en el sentido habitual y un segundo rasgo -que yo, Silvia Bleichmar, quisiera remarcar porque nos introduce en el primer punto que quiero hoy trabajar con ustedes- común que es la gran expresión dramatizada de impotencia del participante que representa el papel de abajo y de poder de quien desempeña el papel de arriba.” Tomo lo de la dupla sadomasoquista para marcar como se está jugando algo ahí que, nos plantea ver de manera agigantada la problemática de la asimetría en el interjuego de la sexualidad -por favor no hagan gestos de gritar por ahí, porque hay otros que se excitan en el público- para marcar el carácter de la asimetría fundamentalmente, como razgo constitutivo de la sexualidad en sus límites, es decir en los límites de lo que estamos viendo, la perversión y porque además remite a los orígenes mismos de la sexualidad normótica, no necesariamente perversa.
Si ustedes quieren, una revisión de Freud hacia el final de la obra, del carácter del masoquismo primario como anterior al sadismo, vale decir de una posición pasiva anterior a una posición activa, posición dejada de lado largamente en psicoanálisis a partir de la propuesta kleiniana donde el sadismo es primero conjuntamente con la agresividad, lo cual nos va a ir obligando a hacer una serie de diferenciaciones. En primer lugar la diferenciación -ya lo hemos hecho otros años- entre agresividad y sadismo. La agresividad del orden del narcisismo, el sadismo del orden de lo sexual. Esto simplemente para embarcar lo nuestro, después tendremos que ver de qué manera centralizan narcisismo y agresividad con sadismo o con masoquismo.
Entonces para ir al tema que nos preocupa centralmente, es el de la situación originaria como situación antropológica. Vale decir como situación constitutiva que tiene que ver con la asimetría adulto-niño. ¿Por qué el tema de la asimetría adulto-niño? Porque mientras se siga discutiendo el problema de la pautación sexual o de la constitución sexual en el marco histórico de la familia constituída, se corre el riesgo de perder lo más valioso de los aportes psicoanalíticos de este siglo y entrar al siglo próximo, voy a usar una frase preciosa de Juan Casiano que es “salir de la carne permaneciendo en el cuerpo.”
Esta frase, que es “salir de la carne permaneciendo en el cuerpo” parecería que tiene mucho que ver con las nuevas psiquiatrizaciones de la pediatría actual, en relación al reconocimiento del cuerpo del niño como cuerpo en movimiento, como cuerpo anoréxico, como cuerpo bulímico, como cuerpo hiperkinético, en el cual la carne ha desaparecido, es decir ha desaparecido la motiviación libidinal, ha desaparecido el deseo, y ha desaparecido el fantasma. Entonces yo les diría que es un poco volver a colocar la carne en el cuerpo, entre otras cosas, uno de los problemas que nos preocupan y diría más: volver a colocar la carne en el cinto.
Bueno, entonces, volviendo a la situación originaria. Situación de asimetría adulto-niño está muy relacionado con lo que plantea Laplanche como cuestión central respecto a la idea de una diferencia de posibilidad y una diferencia de saber entre el adulto y el niño o diferencia de posibilidad y diferencia de saber que se va a constituir bajo una polaridad que toma un carácter universal y antropológico más allá de las formas históricas que asuma.
Esta asimetría posibilita entonces mantener aquello que hace a la prohibición de delitos si ustedes quieren en términos de prohibición intergeneracional, es decir, es intergeneracional en el sentido de anulación de la intergeneración en el sentido de intento de pasar por encima de la asimetría, tema que nos va a permitir ordenar muchas de las cuestiones que se están discutiendo actualmente ,inclusive a nivel legal para aquellos que están trabajando en hospitales o en situaciones límites, respecto a la quiecencia o no de las víctimas en relación a las propuestas que se les están realizando. Vale decir desde donde se definen los modos con los cuales la pautación a la prohibición tiene que ser reposicionada.
Quiero decir con esto lo siguiente: ¿si el Edipo en tanto organización familiar tradicional, cuento de la relación con el padre y con la madre, está en vías de estallido por las nuevas formas no solamente que asume la sexualidad sino basicamente por el estallido de la continuidad biológica? Es lo realmente novedoso actualmente, y ahora me voy a detener un poco en eso.
Para separar aquello que la generación de psicoanalistas que envejece piensa que es algo horroroso que se está produciendo a fin del siglo XX y no algo que la humanidad periódicamente ha vivido, y que ha transformado gravemente los modos de la subjetividad sino que la halla conservado dentro de una oscilación que podemos perfectamente situar, diría que si hay algo novedoso que se está produciendo es el estallido de la continuidad biológica que, como decía Piera Aulagnier permite que cualquiera pueda contestarle al médico no qué le duele, sino qué desea.
Este estallido de la continuidad biológica por supuesto no tiene que ver básicamente con el tema adopciones, que además tiene una larga historia en el xxxxxxxxxxxxx de la humanidad, sino que tiene básicamente que ver con el tema de ruptura de los modos tradicionales de engendramiento, llevando hasta los límites mismos la verdad del enunciado freudiano, de fractura entre sexualidad y procreación o entre sexualidad y engendramiento. Esto que le cuesta tanto entender a veces a los teóricos lo saben muy bien los niños. Hace poco tuve una situación extraordinaria con un niño en el consultorio que me explicó largamente -un niño de ocho años, muy inteligente y muy divertido- todo lo que él sabía de la sexualidad. Me preguntó si yo sabía lo que era la leche que hay en el pito de los hombres, me preguntó si yo sabía... me preguntó un montón de cosas. Cuando terminó yo le dije si él pensaba que eso tenía algo que ver con que nazcan niños (un niño que tiene dos hermanitos), a lo cual me dijo: "¡Ah, No me digas que era eso!" Absolutamente extraordinario. El conocía todo lo que tenía que ver con el coito, la sexualidad, los órganos de la sexualidad masculina y femenina no tenía la menor idea de que era así como el papá le había puesto la semillita a la mamá. Como me dijo él: "¿Así se pone la semillita?" Ahora entendía que eso que él llamaba los “mecos”, en un lenguaje bien grosero, de colegio primario argentino actual -sobre todo porteño- era la vívida ridiculización de la tierna historia de la semillita, con la cual el papá había fecundado a la mamá para tener hermanitos.
Bueno, esto que estoy marcando tiene que ver con lo siguiente. La asimetría como constitutiva, como lugar de diferencia de saber y de poder, entre el adulto y el niño marca, y voy a empezar desde hoy ya planteándolo, ese intento que estoy proponiendo de redefinición del Edipo, como el modo con el cual la cultura ejerce una pautación que impida la apropiación por parte del adulto del cuerpo del niño como lugar de goce.
Lo haga el hombre, lo haga la mujer, lo haga la mamá, lo haga quien quiera. En ese sentido entonces salir del cuento permite también redefinir el carácter universal que se juega entre aquellos elementos que requieren algún tipo de interceptación de la posibilidad de apropiación. Y en esta definición que les propongo ya está jugando la asimetría del niño y del adulto -aquel que tiene el poder-, y cuando digo el adulto se puede plantear muchas situaciones. Ustedes saben que en la nueva ley, no es más un atentado a la moral como antes sino que son atentado a las personas físicas, atentado sexual a las personas físicas. Afortunadamente han sacado a la moral del medio para plantear que el problema está a nivel de los sujetos, a nivel de los ciudadanos y no de su moral sino de su salud, la nueva ley está poniendo como condición de penalización mayor los lugares de poder de aquellos que ejercen los actos transgresivos con los niños; esto quiere decir personas que conviven con los niños, adultos que conviven con ellos. Esto quiere decir maestros, esto quiere decir sacerdotes, quiere decir policías, quiere decir militares, quiere decir padrastros, quiere decir todo aquel que está en una situación de poder sobre el niño, situación de poder sobre otro ser humano que nosotros podemos extender a la categoría de asimetrías más allá de la edad. Vale decir que la ley tendrá que definir a partir de las edades, pero que nosotros tenemos que redefinir a partir de las condiciones intercomunicacionales, digamos, y fantasmáticas que se juegan entre los sujetos en cuestión.
Entonces, ¿qué plantearía esto de la situación originaria como situación antropológica? Bueno, lo primero estaría planteado por lo siguiente: ¿que lugar ocupa en la biología y que lugar ocupa la representación xxxxxxxxx de cultura en los orígenes de la sexualidad humana? Entendiendo por sexualidad algo del orden de aquello que hemos definido como un plus de placer que no se reduce a lo autoconservativo. Vale decir, como el orden de aquello que no sirve para nada, mas que para representar modalidades de placer. Cuando digo que no sirve para nada quiero plantear lo siguiente. Hay una línea que se está sosteniendo en la cultura que ustedes pueden entender como la de imaginación radical en Castoriadis, por ejemplo o la de lo sagrado en Mircea Eliade ¿Por qué me rehúso a diluir lo específico de la sexualidad en estas categorías? Porque el orden que está en juego acá es un orden fantasmático y erógeno, no es sólo un orden de placer representacional, lo que le da una cualidad diferente en cuanto a la implicación del cuerpo. Con lo cual no se trata de un cuerpo definido en su sexualidad por la biología, sino atacado en su biología por la intromisión de una sexualidad que va a transformar los órdenes de relación con el equilibrio que la naturaleza propone de inicio.
En ese sentido, hablar de sexualidad también es hablar de orígenes de la representación en el sujeto psíquico y también hablar de líneas de investimiento en el mundo que luego pueden transformarse bajo otras formas. O de otras formas... ¿Qué quiere decir? Que no se puede acceder a la imaginación radical en términos de producción de cultura sino se accedió a la imaginación radical en términos de xxxxxxxxx primitiva de fantasmas originarios, de organización representacional que no se reduce a reflejar el mundo sino a producir un mundo diferente. Y este mundo diferente producido, es un mundo que no simboliza al mundo real, sino que es el efecto de su acción y de una acción muy particular que es la acción sexual del adulto sobre el niño.
Yo estoy yendo rápido. Hay mucha gente que conozco. Hay muchos que conozco de otros ámbitos y sé que son gente con formación, pero eso no quiere decir que no tengamos que detenernos en estos conceptos. De todos modos, para los que sienten que estoy diciendo demasiadas cosas juntas, les recuerdo que siempre después vuelvo y desgloso cada uno de los elementos sobre los que vamos trabajando.
El concepto que yo quisiera marcar hoy como central es la situación originaria como situación de asimetría, productora de sexualidad, condición de subjetivación. Voy a separar dentro de las condiciones de subjetivación aquello que tiene que ver con la producción psíquica en el sentido de la tópica y la subjetividad como fenómeno histórico y cultural. Esta diferencia nos puede servir también para después ir marcando las nuevas formas de acceso a la sexualidad y que es aquello que se mantiene y que es aquello que varía.
Ustedes saben que hace mucho tiempo que estoy planteando qué hay que hacer con el freudismo y con el psicoanálisis en general, lo que hizo Spinoza con la Biblia: separar las verdades contingentes de los elementos básicos que trascienden y se sostienen. En ese sentido entonces, diferenciar entre la producción de subjetividad como algo en donde interviene lo social, lo histórico y lo cultural de la producción psíquica como organización tópica en el marco de variables que regulan la economía libidinal nos va a permitir también abrir la diferencia entre la sexualidad en términos freudianos y los modelos sociológicos que hoy desde el lado de el género basicamente, plantean que es una superación cuando son caminos absolutamente paralelos, digamos que en algunos puntos se interceptan y en algunos otros no tienen nada que ver. Durante los últimos tres años que estuvimos trabajando acá insistí mucho con la cuestión de los rasgos específicos de la inteligencia humana. La inteligencia humana como algo del orden representacional que no mantiene contigüidad con el orden de la adaptación, sino que lo reencuentra, del mismo modo que ocurre con la sexualidad. Hoy lo planteo del otro lado. La diferencia sería la siguiente: vamos a empezar por organizar las categorías.
Cuando se produce la situación originaria adulto-niño podríamos decir que la sexualidad del adulto, que es una sexualidad genital por supuesto, una sexualidad en la que ya está presente la organización diferenciada de los sexos, con sus limitaciones, no importa, pero que básicamente está constituída y estadísticamente en general es así, es una sexualidad que coexiste lo genital y lo paragenital. Vamos a llamarlo paragenital, es la terminología más adecuada. Creo que Laplanche ha producido un gran acierto en llamarla así, porque no es pre nada, sino para lo otro. Ya en los próximos diez días van a tener acceso a El extravío biologizante de la sexualidad en Freud, ya hablé con Amorrortu, en los próximos días ya va a estar el librito de Laplanche.
Bueno, entonces la idea de que en el adulto existe la sexualidad y existe la sexualidad paragenital. Esta sexualidad paragenital la vamos a llamar con los términos clásicos que ya conocemos, una sexualidad del orden de lo oral, de lo anal, pero que no se reduce a eso sino a la posibilidad de presentar como lugar de placer zonas del cuerpo que no están destinadas originariamente a eso. Esto sería lo paragenital. No se reduce a lo anal y lo oral aunque tenga en lo “pregenital”, llamado así en la infancia, modelos privilegiados como zonas de intercambio. Pero ustedes saben que justamente el gran descubrimiento de la sexualidad en psicoanálisis es que sexualidad es capacidad de producción de placer en zonas del cuerpo que no son estrictamente aquellas a las que estaban destinadas... que estaban destinadas a lo sexual. Al mismo tiempo, parecería que la aparición de las zonas como fueron acuñadas por Freud, orales y anales, han capturado el conjunto del campo, y entonces han transformado lo que tendría que ser paragenital en un nuevo modo de organización pautado también, que es aquello del orden de lo oral y lo anal, cuando justamente lo que se escapa todo el tiempo es el carácter erógeno del cuerpo en sus diversas posibilidades.
Esta diferenciación entonces que está en el adulto podríamos decir que mientras lo genital está en el inconciente o en el preconciente o en el preconciente reprimido de acuerdo al momento que esté en juego, es indudable que lo paragenital, en la mayoría de los casos está reprimido y emerge, salvo en los casos en donde no ha sido fijado en inconciente. Pero emerge solamente bajo formas sublimadas o bajo formas digamos que permiten la caída de represiones y tabúes, como dice Freud en la Metapsicología, un exceso de amor posibilita la caída de represiones y de tabúes, y podríamos decir que el modelo del exceso de amor es el modelo del adulto por el niño. Ese modelo que la indefensión infantil convoca bajo los modos de un lanzamiento a la prematuración. De manera que lo paragenital del adulto opera en los cuidados precoces del niño que todavía es xxxxxxx en el momento del nacimiento, que todavía no es sujeto ni de representación ni de sexualidad.
Cuando digo que no es sujeto ni de representación ni de sexualidad estoy ya articulando un punto central del programa con el que vamos a trabajar, que es la idea de que la sexualidad infantil no tiene causas naturales y no es de orden instintivo. Esto va a ser parte de el trabajo que vamos a hacer respecto de la extracción del cuerpo biológico por las vías de la sexualidad y los modos con los cuales entonces, se inscribe la sexualidad en el niño como sexualidad paragenital en los lugares en los cuales está todavía sometido a la xxxxxxxxx del adulto. Pero al mismo tiempo en un desfasaje en el cual lo sexual habita el cuerpo antes de que haya una evolución biológica que permita la organización de lo genital y cuando digo la organización de lo genital quiero decir lo siguiente: quiero decir que el ser humano como cualquier bicho de naturaleza, si no estuviera atravesado por la cultura y la sexualidad del otro, podría ser un perfecto idiota que a los once años, por ejemplo, tuviera deseos sexuales provocados genitalmente por una hembra del sexo contrario. Lo que quiero decir con esto es lo siguiente: el instinto sexual no es que no esté en el ser humano, sino que es permanentemente anulado y desarticulado por la presencia de la ocupación, por el anegamiento del campo por lo paragenital del adulto que introduce su sexualidad antes de que haya fomación sexual en el niño. Esto nos va a obligar entonces, a algunas reuniones, a discutir el concepto de pulsión fruediano y a ver si podemos darlo vuelta, respecto al carácter innatista que todavía arrastra. ¿Por qué? Porque desprenderse de la pulsión puede conducir a lo que alguien, como Dominique Lecour, llamó un “espiritualismo deseante.” Vale decir, a una teoría del deseo desarraigada de lo somático, no en términos de biología, sino en términos de lugar de ejercicio del placer. Con lo cual rearmar el concepto de pulsión permite recuperar el xxxxxxxxxx pulsional en términos de representación y de cantidades, y no por la necesidad de recurrencia de una teoría económica, sino por que es necesario darle un lugar a la problemática de la angustia en la infancia, y a la problemática de las organizaciones que el psiquismo articula para dar algún tipo de ligazón a las cantidades que no puede ordenar. Eso por un lado.
Por otra parte, retomar el concepto de pulsión va a implicar también establecer algún tipo de rearticulación con los modos históricos con los cuales se ha ido organizando en relación a las relaciones de objeto. Relaciones de objeto quiero decir en el sentido del amor y el odio, y no del objeto necesario para la constitución de la pulsión misma. Estoy haciendo un vistazo a vuelo de pájaro del programa con todo esto.
Si una de las gestiones que se plantea permanentemente con el tema de la pulsión está como eje de la problemática en psicoanálisis tiene que ver con las relaciones con las cuales se han ido complementando, superponiendo, y anulando mutuamente las vertientes innatistas y culturalistas en psicoanálisis. Es muy impresionante cómo si ustedes siguen la historia del psicoanálisis, ven esta modificación donde del innatismo se pasa al culturalismo -cosa que está bastante de moda en este momento-, ven algunos textos psicoanalíticos centrados en la problemática de género o en la problemática de la femeneidad -más allá de la necesidad de una revisión de la femeneidad que tenemos que hacer... pero también tenemos que hacer una revisión de la masculinidad-. Ustedes saben que en mi opinión uno de los temas menos trabajados por el freudismo es la teoría de la masculinidad, no de la sexualidad femenina, en la medida en que Freud se fue por la finta con la presencia del objeto real-pene para no plantearse una construcción de la masculinidad. Ahí si hay una teoría que tiene que ser sometida a revisión es la teoría de la masculinidad.
Pero de todas maneras, una de las vertientes que viene a responder al biologismo innatista dominante en un sector del psicoanálisis es el culturalismo. Esto ya ha pasado en otros momentos. Ustedes recuerdan como apareció el kleinismo, dentro de la Ego Psychology hay culturalistas y estructuralistas, la Ego Psychology no es todo una. Está Sullivan por un lado, está Hartman por el otro. Quiero decir con esto que no es tan sencillo diferenciar este campo. Pero lo que ocurre es que innatismo y culturalismo se van a seguir dando patadas unos a otros hasta que se logre ubicar realmente algo del orden de lo universal de la sexualidad humana, que no sea ni innato ni cultural. Y esto es una de las tareas que hay para construir la propuesta psicoanalítica como una propuesta de mayor nivel de rigor y permanencia. Por ejemplo: acaba de salir un volumen, muy interesante, francés, que se llama Cien años... se llama algo así como Cien años de psicoanálisis, donde un canadiense llamado Frotteur -más allá del tema que estamos trabajando, muy inteligente-, Patrick Frotteur, ha hecho una serie de entrevistas a pensadores entre los cuales está Laplanche... en fin, una cantidad de pensadores... George McDugall, psicoanalistas franceses actuales, y les pregunta sobre algunos tópicos. La salud del psicoanálisis, por ejemplo, el nivel de posibilidad teórico o no. Ahí dice una cosa que me parece muy interesante. Por un lado dice que hay que diferenciar entre las teorías implícitas en el ser humano redescubiertas por el psicoanálisis y las teorías meramente psicoanalíticas. Dice que el Edipo y la castración son teorías que el ser humano forja para estructurar su existencia y en particular su sexualidad. Y que el psicoanálisis ha recogido estas teorías de los seres humanos respecto al Edipo y la castración. Y si son erróneas no son un problema del psicoanálisis, sino de los seres humanos que teorizan. Es decir, el problema también es que se ha producido una apropiación de las teorías que recogió el psicoanálisis. Se han convertido en teoría los contenidos ideológicos descubiertos por el psicoanálisis, con lo cual, mas que el método, o la verdadera teoría psicoanalista que es la metopsicología, digamos la teoría de la tópica, la teoría de las pulsiones con todos los arreglos que haya que hacerle, se han convertido en el elemento que posibilita la divulgación, con lo cual las teorías espontáneas de los seres humanos han devenido ahora sí como el exponente oficial extendido del psicoanálisis. En esas condiciones es imposible que el psicoanálisis llegue al 2000. Bah... llega, porque ya llegó, pero no se llega al 2050 cuando nos muramos alguno de nosotros. Es decir yo garantizo veinte años más espero, bueno, eso no quiere decir que, y espero que alguno presente esa cara cuando dicen treinta o cuarenta más. Lo que no se garantiza es que pueda atravesar todo el siglo si no deja de transformar aquello que es ideológico en tanto modo de representación con la cual los seres humanos teorizan sobre su sexualidad y que tiene por supuesto repeticiones y encontramos en la clínica. Porque cuando se discute acerca de Edipo y castración siempre se va a encontrar en la clínica el Edipo y la castración, sin embargo si hay algo llamativo es que cada vez menos uno encuentra en la clínica algunos presupuestos que están explicitados en el siglo durante el psicoanálisis en la clínica con niños. Hay muchos elementos que están ocupando ahí un lugar secundario en los análisis con niños y que tenemos que discutir seriamente. Por ejemplo, ¿hasta dónde la angustia de castración es centrada en los varones o lo que aparece en los varones es más una angustia de pasivisación e intromisión homosexual en nuestra clínica? ¿Y de qué está dando cuenta? Si se puede reducir a la castración esta angustia de pasivisación o hay que leer en ella una nueva modalidad que da cuenta de una faceta no trabajada en psicoanálisis respecto a la constitución sexual masculina. Segundo: ¿hasta dónde en este momento que ha desaparecido en nuestra sociedad urbana, de capital, de ciertos colegios, de la educación y en algunos colegios de otros países, la dominancia de la ideología machista digamos, sigue apareciendo en las mujeres el deseo de ser varón, como se veía hace algunos años? No, hacen así que no...no... muchas de acá dicen: “Ni muerta me llevan” Bueh...No digo que nadie habla de que si quiere o no quiere, digo si lo ven, no... En general no se ve, se ve en otros sectores... es cierto... y sin embargo sigue habiendo una cuestión que sigue siendo central y constitutiva a la sexualidad y es el hecho de que la mujer requiere de la voluntad de otro para gozar. Es el hecho de que la mujer requiere del hombre, en tanto... si tiene una relación heterosexual, por supuesto ¿no? No estoy hablando de una relación homesexual, quiero decir que quiere un pene para ser un hombre sino un pene para poder gozar sin tener que depender de otro. Lo cual le daría más un... digamos más órdenes de verdad hoy a Melanie Klein que a Freud en ese punto respecto a que el problema está dado por la envidia, y la envidia fálica sería un modo de organización de la envidia general respecto a la insatisfacción que produce la dependencia del otro para obtener el goce.
Bueno, problemas para ir pensando a lo largo del año largo, como para que tengamos con que empezar a mover las neuronas después de las vacaciones, y no queden todas capturadas por el conflicto Menem-Duhalde, que de los transitorios es el más....
En este vistazo, un poco a vuelo de pájaro que voy haciendo de... ustedes van viendo que van surgiendo algunos puntos que son centrales, no sólo de la problemática de la sexualidad sino del

(cambio de lado)

...teórica del paradigma. Sí, puesta a prueba en la clínica de estos enunciados.
El primer punto entonces de la asimetría adulto-niño como constitutiva, algunos de ustedes ya lo conocen perfectamente, otros no, pero algunos materiales tienen que ser leídos. El extravío biologizante... que va a salir ahora. Para los que nunca lo leyeron el librito de Laplanche sobre la seducción, yo voy a someter a discusión algunos puntos de lo que él propone, ustedes saben que en algunos ejes yo tengo un acuerdo bastante importante, en otros ejes hay algunas diferencias. Y por supuesto algunos textos freudianos. No se puede trabajar este año sin haber releído Tres ensayos, les pido que lo relean. Los que hace mucho que no lo leen creo que es un texto realmente importantísimo de relectura, por la forma en que se van planteando en él una serie de problemas. Como para dar sólo un ejemplo el concepto de homosexualidad inconciente que propone Freud en Tres ensayos, como tema a discutir. En mi opinión introduce en el inconciente la perspectiva del sujeto, en la medida que plantea la posibilidad de que el inconciente sea xxxxxxx de la identidad. ¿Qué quiero decir con esto? No es lo mismo decir que todos los seres humanos tienen deseos que son contradictorios, con lo que el yo cree que puede o debe desearm, a plantear que uno podría tener una identidad de signo contrario, negativo a la que tiene en la conciencia, del lado del inconciente. Esta formulación, que fue avanzada políticamente, que tuvo la virtud de plantear una especie de democratismo homosexual, por el cual todos los seres humanos eran un poquito como aquellos que su época consideraba diferentes o aberrantes, tiene sin embargo el problema teórico de ser uno de los puntos de la obra en el cual queda más coagulada la idea de que el inconciente es el reverso de la conciencia, no algo de otro orden. Y que además estaría atravesado por los mismos fenómenos que la conciencia con lo cual devendría una segunda conciencia.
Ustedes se dan cuenta que en esa formulación que vamos a trabajar está planteado algo, desde el orden muy general del psicoanálisis que arrastramos como obstáculo, que es la resubjetización del inconciente, casi el blanco de la discusión con la psicología cognitiva por ejemplo, que plantea de qué orden sería esa conciencia nuevamente, ese inconciente, que es intencional; como seguir discutiendo con un inconciente que viene intencionalizado, que es volitivo, que quiere y desea aquello que el preconciente no quiere, que puede tener afectos, odiar lo que uno ama, amar lo que uno odia. ¿Cómo entender esto, que ha hecho estragos en la clínica psicoanalítica, y que ha convertido a la clínica psicoanalítica en una especie de loco reverso de lo que el sujeto piensa? Con el agravante de estar permanentemente descalificando al sujeto del preconciente respecto de su propio deseo, y no encontrando en lo inconciente aquello que el sujeto del preconciente no ve. O además el nivel de poder que esto generaba en los analistas, del mismo nivel que hoy quedan destronados, por olas de transferencia y creencia. Entonces vamos a tomar una serie de enunciados que están planteados para esto, por ejemplo.
Cuando uno toma un texto como el de Stoller, donde Stoller dice que gran parte de los sujetos que ejercen... que tienen actos -porque él no va a plantear que hay estructuras-, que son actos de tipo masoquista han pasado en su infancia por intervenciones quirúrgicas, por enfermedades graves o lo que fuera. Esto por supuesto sería, en mi opinión, absolutamente banal hacer una xxxxxxxxx empírica diciendo: “Bueno, yo conozco gente que le pasó todo eso y no hizo un cuadro de sadomasoquismo o de masoquismo erógeno.” Lo cual estaría bien simplemente como contraposición de argumentos pero no da respuesta, porque hay algo de verdad y algo de mentira en lo que Staller está diciendo, y lo traigo porque tiene que ver con la preocupación que uno tiene con respecto al concepto de apuntalamiento en Freud.
¿Qué es lo que hace, que en los lugares donde ejercen los cuidados primarios se produzca la sexualidad? ¿Qué es lo que hace que lo oral y lo anal sean fuentes pulsionales? Cuando hay seres humanos que criados en situaciones extremas, no por otro humano, sino alimentados por medios mecánicos, o aunque haya otro humano, deshumanizado, mecánicamente operando, no se genere la libido en esas zonas. Con lo cual acá hay algo que está apareciendo de modo deformado en Stoller que a mí me llevó a preguntarme cuando hablé: ¿Por qué? ¿Qué es lo que introdujo sexualidad en el traumatismo digamos y porqué no todo traumatismo introduce sexualidad? ¿Qué es lo que le da su carácter particular sexual al traumatismo? Y esto no se puede discutir en relación al traumatismo, sino a algo al orden de la intersubjetividad. Al hecho de que los ejemplos que él da son ejemplos atravesados por la presencia del otro humano. No es alguien que ... nadie hace un masoquismo erógeno porque se le cayó una plancha en el pie, y entonces después se tira la plancha todos los días y “¡Cómo gozo, cómo gozo!” No... no le pasa a nadie, no le pasa a nadie que se tire la plancha en el pie porque una vez se le cayó. Sí le pasa a alguien que donde otro humano adulto sexualizado lo golpeó pueda introducirse una fuente de placer erógeno. Con lo cual el problema no está en Stoller ni en la teoría de la perversión. El problema está en la teoría sexual del apuntalamiento de Freud, y esa es la que vamos a revisar las próximas reuniones.
Los que nunca leyeron Vida y muerte en Psicoanálisis, viejo y querido texto, léanlo. Los que lo leyeron hace veinte años van a recuperar el placer de leerlo; salvo en la teoría del apuntalamiento que es donde yo creo que justamente algo no termina de cuajar porque está muy adherido a la concepción mecánica de origen. Pero de todos modos creo que es un texto que vale la pena revisar.
De Freud, entonces, Tres ensayos, El problema económico del masoquismo, los textos de la sexualidad femenina, no con la idea de trabajar centralmente la problemática de la castración-eso lo sabemos y es lo que más se ha leído-, sino de trabajar fundamentalmente el problema de la asimetría, el lugar de la antecedencia del deseo del otro en relación al niño. Tiene aspectos, virtudes y cosas para cuestionar. Por ejemplo el hecho de que la sexualidad del adulto queda producida estrictamente a lo genital, en los textos del ‘20 al ‘30 en Freud, con lo cual es como si hubiera un niño lleno de sexualidad y un adulto que de repente es genital. Pero no importa, para trabajarlo, hay algunos textos que yo voy a ir introduciendo... están las Minutas de Viena, por ejemplo, la presentación de Madame Hilferding respecto a la erogeneidad materna, texto extraordinariamente contestado por Freud, que después que ella habló de la erogeneidad de la madre en su cuerpo en relación al hijo Freud le contestó “Bueno, habría que ver si estadísticamente es así.” Maravillosa respuesta que le da Freud, cuando en realidad no le gustó lo que dijo. Pero están las Minutas de Viena y algunos otros textos que han salido en este tiempo. Esto respecto a la sexualidad en general como concepto de sexualidad ampliada.

Intervención: De Laplanche ¿qué propusiste?

El Extravío..., que sale ahora, Vida y muerte..., y la parte de la teoría de la seducción del texto de La seducción generalizada. Los que no ha leído el primer capítulo de La Prioridad del otro que se llama “La revolución copernicana inacabada”, vale la pena que lo lean.
Yo tengo puntos de acuerdo y puntos de desacuerdo y respecto de la teoría de la pulsión hay algunos aspectos que voy a traer como discrepantes básicamente la Teoría del apego, como es planteada por Laplanche, en relación al apego considerado por él como más biológico -si lo entendí bien- y en relación a... en mi opinión... en función de su oposición a Lacan respecto de la problemática del narcisismo materno ha puesto el eje en la sexualidad fantasmática disgregada del adulto y se ha perdido por el camino la problemática del narcisismo en la relación adulto-niño, con lo cual se han perdido las condiciones de la constelación amorosa, de la organización amorosa en el niño, pero bueno, estos son aspectos que vamos a ir viendo.
Por supuesto, los que nunca leyeron los conceptos de Lacan, El seminario XI, Desmontaje de la pulsión, es un texto insoslayable. Que ahora se lee fácil, porque ya tenemos mucha tradición de cosas dichas y porque siempre los seminarios de Lacan son más fáciles de leer que los escritos. Entonces los que nunca han leído a Lacan pueden tener un enorme placer de leer el texto del Seminario XI, que yo voy a retomar también, El Desmontaje de la pulsión donde justamente plantea algo que después Castoriadis puso de moda desde otra perspectiva con una sola palabra que es desnaturalización de la sexualidad humana. Hay una propuesta que arrasa el pensamiento de los grandes del psicoanálisis que es la de la desnaturalización de la pulsión. Y esta desnaturalización también es la que permitiría recien hoy entender los nuevos fenómenos de la sexualidad.
Creo que si el psicoanálisis logra hoy despojarse de los aspectos imaginarios históricos de aquello que, siendo patrimonio de un modo fantasmático en una época ha devenido corpus central ideológico en su teoría, puede dar un salto importantísimo como única teoría capaz de entender los nuevos fenómenos que se están produciendo con la sexualidad y de aportar algo a situaciones límites que estamos hoy padeciendo. Por supuesto esto implica un trabajo muy costoso que todos venimos haciendo hace mucho de reordenamiento de paradigmas y de limpieza de cuestiones que han quedado ya como parte del sentido común psicoanalítico y que como tales entonces se convierten en obstáculo, porque a esta altura no sólo existe el sentido común sino el sentido común psicoanalítico. El sentido común psicoanalítico es más chiflado que el sentido común común, porque encima se viste de científico. Entonces cuando se levanta el dedo y se dice que la homesexualidad es el efecto de la no castración de la madre fálica, se está diciendo algo así como que las madres fálicas tienen como castigo divino hijos homosexuales. Aunque se diga de una manera fina, llena de metapsicología y palabras elegantes. Me parece que es hora de empezar a despojar de estos aspectos, el corpus realmente avanzado que hay en el psicoanálisis para pensar.
Me preocupa mucho también ver de que manera retomamos la teoría pulsional y la teoría económica en relación de una serie de supuestos nuevos casos en la infancia, problemas de las hiperkinesis infantiles. Exceso de excitación traumática por la cual están atravesando los niños en relación a la falta de respodiente simbólico para el conjunto de estimulación erótica que reciben. Donde hoy, la estimulación erótica no pasa por ver una pareja semidesnuda en la cama, sino por algo que tiene que ver con organizaciones o desorganizaciones de lo sexual parcial que la mente infantil no puede componer porque en realidad nunca hizo las totalizaciones que permiten la deconstrucción. De manera que tenemos medicado casi al 10% de Barrio Norte y tenemos al mismo tiempo a un 50% viendo porno. La verdad que nuestros niños son muy sanos, pueden perfectamente enfrentarse a cosas bastantes desestructurantes de nuestra cultura y queda siempre como preocupación, bueno, de qué carácter son los modos con los cuales se transmuta la energía en formas desimbolizadas con pasajes al acto en la infancia.
Otro elemento muy interesante tiene que ver con trastornos alimenticios, que han quedado todos subsumidos bajo la férula de bulimias y anorexias, ustedes saben mi absoluta oposición a esto, no porque no piense que es un síntoma la anorexia y la bulimia, sino porque pienso que no es una estructura, y así como he dicho que me opongo a llamar trastornos de la marcha a las conversiones histéricas, me opondré el resto de mi vida a llamar trastornos alimenticios a la anorexia de un esquizofrénico junto con la de un histérico. De manera que el retrabajo sobre la problemática de la pulsión y de la sexualidad puede permitir reubicar algunas líneas para pensar entidades que no son estrictamente aquellas que tienen que ver con perturbaciones de la esfera sexual. Ustedes saben que Freud hacía algo muy gracioso en una época que era -que después se perdió y era interesante-, cuando trabaja en panorama de conjunto la neurosis de transferencia, trabaja lo que va pasando en cada neurosis y xxxxxxxxxx un lugar particular a la función sexual. Es decir plantea qué pasa con la defensa, qué pasa con el fantasma y qué pasa con la función sexual. La función sexual en este caso de lo que él está trabajando es lo genital, no es lo que nos interesa. Pero sí ver de qué manera se restituyen en el interior del síntoma aquellos aspectos que tienen que ver con la erogeneidad infantil y con el fantasma. Bueno, paro un poquito para que podamos intercambiar.
Viendo algunos conocidos recordé viejas polémicas que vamos a retomar, por ejemplo el problema de la perversión en la infancia. Si existen o no perversiones en la infancia. Que el concepto por polimorfismo perverso prácticamente hizo durante muchos años, en la idea de los psicoanalistas, una equivalencia entre perversión y polimorfismo, que todos sabemos que no es lo mismo, al contrario. La perversión es una absoluta reducción del polimorfismo bajo una forma fija, no es el polimorfismo infantil la perversión. El otro aspecto que sería esto del polimorfismo tiene que ver con la posición de la escena real vivida en relación al fantasma y los aspectos que esto trae en una práctica con niños. Hasta dónde, parte del material que encontramos en los niños tiene que ver con representaciones, fantasmas o hasta dónde es el efecto de escenas reales vistas y de qué manera esto opera después también en la constitución de la sexualidad adulta. De qué forma se sostiene o no se sostiene lo infantil en la sexualidad adulta. Esta partición simple que se hizo en una época entre lo presexual como infantil y lo sexual como adulto mas bien que es absolutamente indefendible; si bien hay un antecedente importante en Melanie Klein al sacar la cuestión de lo pregenital a lo genital para poner en el eje lo parcial o lo total, como una redefinición que permitía entender cómo algo del orden de lo genital podía ser sin embargo parcial. Con lo cual hay un montón de intentos para ir retrabajando esto.
Yendo al problema de perversiones en la infancia, creo que hoy es una cuestión central porque se está planteando además ahí una discusión importante en relación a los modos de organización del psiquismo infantil y cuales son las líneas que se están abriendo. Lo mismo ocurre con el tema del género en la infancia, identidad sexual en la infancia. Hemos hablado en otras ocasiones de este tema acá, respecto a aquellos que creen que porque un niño se viste de niña esporque todavía no tiene definido si es niño o niña. Como si en la pubertad se fuera a definir eso. Tenemos ya una enorme cantidad de material donde claramente estamos viendo que la formas con las que asume la identidad sexual infantil es incluso anterior a la diferencia sexual anatómica y se proyecta sobre eso y se engarza. Yo traigo también algún material interesante de casos de travestismo infantil y de trastornos de la identidad sexual infantil que ya nos permiten ver la forma en que se van plasmando los modos de la sexualidad adulta con una enorme y genuina espontaneidad, inclsuive antes de que etapas posteriores los rearticulen o los resignifiquen. Digamos, la forma en que se puede organizar un modo de trastorno de la identidad antes del conocimiento de la diferencia sexual anatómica, tema que es muy importante porque por supuesto, una vez que se establece la diferencia lo resignifica, pero no quiere decir que lo produjo. Digamos, lo que estoy proponiendo es la salida de los enunciados únicos que intentan en un nivel de generalización absoluta perder no solamente la posibilidad de explicar los aspectos metapsicológicos, sino lo singular y el placer del descubrimiento en el trabajo.
Todavía tenemos unos minutos, ¿quieren preguntar o plantear algo, respecto al programa o lo que les parezca que les gustaría incluir? ¿Alguna inquietud en particular? No, bueno, entonces la próxima vamos a trabajar un poco más... ustedes saben que yo nunca trabajo linealmente punto a punto, sino que voy trabajando e introduciendo otras cuestiones. Entonces vamos a seguir trabajando con la asimetría y la antecedencia.