Seminarios

Clase Nº 1, Lunes 7 de abril de 1997


...la semana próxima, o la otra, todavía no sé cuando va a estar lista, les vamos a pasar una encuesta como la que se hizo el año pasado para tener una idea de la estructura del seminario, de la composición del seminario. Que me permite a mí además ubicarme y nos permite saber también de qué manera se va produciendo la participación en el seminario. Como modelo de trabajo también, como este es un espacio que vamos compartiendo y donde en la medida en que uno piensa en el psicoanálisis piensa que hay sujetos singulares, con pensamiento propio -y este es un lugar para expresarlo-, cuando ustedes pregunten o intervengan les voy a pedir que digan sus nombres, como una forma de ir conociéndonos todos, esta es una manera como de salir del anonimato, de una masa o platea que dialoga con alguien que expone, es una forma de iniciar un diálogo más compartido.
El tema de este año continúa algunas cuestiones del año pasado pero en realidad más bien continúa algunas preocupaciones que yo vengo trayendo desde hace mucho tiempo. Yo deje de transmitir y de trabajar la psicopatología como tal hace unos doce años, cuando sentí que el modelo con el cual estaba pensando se había agotado, quiero decir lo siguiente, yo había enseñado psicopatología varios años en mis seminarios junto con otros temas que estaba dando, y en cierto momento sentí que la psicopatología con la que trabajaba se había agotado...(entre gente)
A los nuevos les digo que siempre empezamos puntualmente, eso nos ha permitido a lo largo de todo el año seguir trabajando puntualmente, entonces por ahí causa un poco de sorpresa que a la 1:20 ya estemos trabajando o que a la 1:18 ya esté pasando algo acá pero es la manera de ir conservando el horario a lo largo del tiempo...
Decía entonces que yo dejé de trabajar sobre la psicopatología porque sentí que se habían agotado los paradigmas que me permitían ordenar la psicopatología en aquel momento. ¿Qué quiere decir esto? Quiere decir que de alguna manera yo me encontraba con el mismo problema que se había planteado tradicionalmente en psicoanálisis, que es: si la psicopatología es una forma de explicar fenómenos que el campo psiquiátrico define gnoseográficamente, si la psicopatología es simplemente un recorte que nosotros no operamos y al cual damos sentido y ofrecemos etiología, o la psicopatología misma, en la medida en que produce un recorte del campo, ofrece al mismo tiempo un modelo de su organización. Pensaba que Freud a lo largo del tiempo fue definiendo, en muchos momentos parcialmente reordenamientos psicopatológicos. Por ejemplo, en 1894-1897, el hace la diferencia entre las neurosis actuales y las psiconeurosis de defensa. ¿Cuál es el sentido de producir ese ordenamiento entre neurosis actuales y neurosis de defensa? Fundamentalmente marcar cuáles pueden ser trabajadas con un tipo de modelo clínico y cuáles no. Vale decir, las neurosis actuales tenían una causación mecánica. Mecánica y biológicamente instruido eran dos modos en la época con los cuales Freud trabajaba la etiología. El biológicamente instruido era un modelo que aparece en el Proyecto y no quiere decir que la biología instruye, sino que la memoria se constituye a través de engramas mnémicos que tienen lugar en los sistemas de neuronas, por eso es biológicamente instruido. Pero nosotros podríamos decir que en lo biológicamente instruido se reabre lo histórico, y además ese es el carácter que toma en El Proyecto.
Entonces, dos tipos de etiología o dos tipos de neurosis que se organizan en un recorte sintomal y además en una etiología distinta: las psiconeurosis de defensa y las neurosis actuales. El único sentido que tiene esa clasificación es plantear que el método que se está empleando es un método adecuado. Si la psiconeurosis es una psiconeurosis de defensa en donde ha habido un traumatismo, en donde ha habido una fijación al traumatismo, e introduzco ya desde ahora la idea de una fijación en un sentido que va a tomar mucho espacio en nuestras preocupaciones y desarrollos: fijación como un concepto que se abre, como fijación al traumatismo o fijación del traumatismo en el aparato psíquico y fijación a una fase libidinal o a un estadio -yo acabo de estar en Brasil el fin de semana y ahí dicen fase, nunca dicen estadio así que vengo con la terminología brasileña. Ambas, fijación al trauma o fijación a una fase libidinal lo que tienen en común es la idea de que algo se produjo en cierto momento, históricamente constituido, y empezó a partir de eso a propiciar un modo de atrapamiento sintomal. Pero lo que tienen de diferente es que la fijación al trauma corresponde a una propuesta exogenista del funcionamiento psíquico, mientras que fijación libidinal corresponde básicamente a una propuesta endogenista en el marco de Tres ensayos.
Ustedes saben que Freud nunca termina de ponerse de acuerdo consigo mismo, y en sus últimos textos, fundamentalmente en Análisis terminable e interminable, vuelve a problema del modelo de la etiología de la neurosis. Pero entonces, una primera etapa entre 1894 y 1897 es: neurosis actuales y psiconeurosis de defensa. Las psiconeurosis de defensa toman un camino distinto en 1914 con Introducción del narcisismo, y se constituyen como neurosis narcisísticas y neurosis de transferencia, ¿verdad? Cuestión que todos conocemos. Nuevamente el interés es un interés clínico interno al psicoanálisis. Vale decir, las neurosis narcisísticas, dice Freud, no son analizables porque son incapaces de transferir. Las neurosis de transferencia son analizables. Ustedes se dan cuenta que esto tiene muy poco que ver con la idea de que lo que haría el psicoanálisis sería propiciar la explicación de los cuadros ya constituidos, porque en realidad desde los parámetros internos se define el cuadro, es decir, la neurosis de transferencia es impensable para una teoría que no crea que hay un modo de funcionamiento psíquico que se caracteriza por desplazamientos, modos de organizaciones libidinales... de manera que ya en el recorte del campo entran a operar factores que son factores no de gnoseografía clásica. A posteriori recién, a partir del 24, sí, de Neurosis y psicosis, las neurosis narcisísticas se dividen en neurosis narcisísticas propiamente dichas y psicosis. Ya aparece la psicosis como un conflicto entre el yo y la realidad, y la característica varía. Después hay intentos gnoseográficos parciales, por ejemplo la idea de la escisión del yo en el proceso defensivo, donde aparece la perversión definida por la escisión con carácter renegatorio, y todos lo conocen esto, Lacan se ocupó mucho de trabajar los tres mecanismos: represión (Verdrangung), la denegación (Verneunung), renegación (Verleunung) y el Verwervung como el repudio. Uso la terminología alemana no por esnobismo, sino porque como hay distintas traducciones siempre se plantean problemas. Siempre los franceses lacanianos han traducido -a partir de Lacan- Verwervung como forclusión, mientras que ustedes en otros textos lo encuentran como repudio. Renegación, o desestimación por el juicio, o juicio-desestimación, que son las posibilidades. En francés también fue traducido de dos maneras distintas, como déni (que es denegación) y como désaveu (que es desautorización), porque al conjugar déni quedaba denegación en lugar de renegación.
Esto trae tal cantidad de problemas que produce además una nueva fragmentación, en este caso no conceptual sino de ignorancia del campo, una cosa son las fragmentaciones conceptuales y otra, las fragmentaciones por ignorancia. Una cosa es que haya concepciones distintas en los distintos autores y otra es que alguien piense como me contaron alguna vez hace algunos años que en la obra de Freud se usaba el concepto de investimiento a partir de tal año y de catexis a partir de tal otro. Esta persona tenía las obras completas de Freud en dos ediciones. me costó un rato entender cómo esa persona había llegado a esa conclusión hasta que me avivé que era un problema de ediciones, era como un enigma que había que resolver por qué esa persona pensaba eso. Ustedes se dan cuanta la cantidad de pavadas que tenemos que pensar todo el tiempo respecto a por qué la gente dice ciertas cosas y encima que no pertenecen al inconciente y por las cuales no cobramos. Señalo esto porque la razón por la que yo trabajo con precisión conceptual es porque creo que hace a la democratización del conocimiento. Creo que cuanto más sabemos, al menos de aquello que sí puede ser pensado desde distintas traducciones o de distintos modos, tenemos menos posibilidades de discutir tonterías y sí de discutir problemas conceptuales. Hay problemas que son conceptuales, por ejemplo el problema de Instinct y Triebe, el problema de instinto y pulsión. Pero hay problemas que no son conceptuales, como por ejemplo la traducción de desestimación por el juicio o de renegación, si bien cada uno que traduce está de alguna manera atribuyendo sentido. Por ejemplo, el concepto de Nachtraglicht, traducido por los franceses como après-coup y que nosotros conocemos como retroacción o a posteriori, y que Lacan definió como resignificación, que es un intento de acomodar a nivel significante un concepto que se está jugando a nivel del traumatismo, y al acomodarlo a nivel significante mi pregunta es si se resignifica cómo es que opera bajo un modo que lo desarticula simbólicamente, no sé si se dan cuenta... Pero por otra parte, lo que estaría planteando ahí es que la única articulación que se ha producido es una articulación significante y no libidinal. En fin, en las traducciones hay concepciones, pero no necesariamente aluden a conceptos diferentes, pongámonos de acuerdo en la traducción, en cuáles son los términos, y después discutimos el concepto más libremente. Bueno...
Esto les va a pasar todo el año, los viejos ya me conocen, empiezo a hablar de una cosa y no puedo dejar de hablar de otras... Siempre vuelvo por lo general al lugar de donde partí, y siempre pueden interrumpirme y preguntar. Esto es un diálogo y yo sé que a veces doy mucha información junta pero la ventaja que tenemos es que vuelvo y que además ustedes me pueden interrumpir, como que doy información que puedo explicar, no digo “de memoria” como los chicos.
Bueno, entonces, estas clasificaciones freudianas parten de una cuestión básica, que es... y aparecen muchas en la obra. Ustedes se acuerdan el intento de diferenciación de Freud de las parálisis motrices orgánicas respecto a las histerias, en ese caso simplemente para que nadie se pusiera a interpretar un síntoma neurológico desde el punto de vista psicoanalítico, eso ya marca que Freud era dualista, que no era monista, que no pensaba que el síntoma neurológico era producto de una fantasía como pensaba Groddeck. El pensaba que el síntoma psicógeno era psicógeno y no intentaba interpretar un síntoma neurológico, si bien alguien puede darle una interpretación fantasmática a un síntoma neurológico y uno trabajará allí con su propia interpretación, pero lo que no hacemos nosotros es ofrecer nuestras teorías sexuales infantiles al paciente como teoría psicoanalítica.
Entonces, les decía que el modo de organización tiene que ver con una forma de concebir el campo, y en mi caso particular, tiene que ver con una enorme preocupación por definir lo más precisamente posible -no siempre tan precisamente como querríamos- cuál es la estrategia correcta a emplear en cada caso clínico. Quiero decir con esto, lo que vengo desarrollando hace mucho tiempo es la relación entre el objeto y el método: qué objeto tengo adelante para saber qué método tengo que aplicar. Tengo alguien provisto de inconciente o no provisto de inconciente, tengo alguien atravesado por la represión -con lo cual tengo que aplicar el método de la libre asociación- o tengo alguien que enuncia más allá de una posición de sujeto -con lo cual no hay libre asociación porque en realidad el sujeto está atravesado por el significante y no está produciendo algo que tenga que ser buscado en el inconciente. No sé si se entiende todo lo que estoy diciendo, si no vuelvo, no hay problema. Me van a tener todo el año, se van a hartar de escucharme, pero pueden interrumpirme y me sirve para desarrollar.

Intervención: ¿Podría repetir la última parte?

Sí. El psicoanálisis es un método destinado al conocimiento del inconciente. El inconciente se define no solamente por su valor posicional respecto a la conciencia sino por una legalidad y un modo de funcionamiento. La barra de la represión o la barrera de la represión, define un posicionamiento y la relación entre inconciente y preconciente, para que yo aplique el método analítico tengo que tener un sujeto que tiene inconciente y preconciente, que tiene un tipo de defensa, y entonces yo trabajo ayudando a levantar esas defensas, esas resistencias o como lo quieran llamar ustedes, y a través de la libre asociación me aproximo al material reprimido. Pero si el sujeto no está posicionado en el lugar del yo, si el sujeto está atravesado por procesos primarios o por modos discursivos... por ejemplo, toda la discusión que lanzamos hace años respecto a si el psicótico habla o no habla, como si fuera un problema de lenguaje y no de discurso. La intención de producir un diagnóstico tiene que ver con esto, con describir qué tipo de estructura. El problema es que en la infancia tenemos estructuras en constitución, con lo cual lo que se nos plantea es a partir de qué momento -y esta es la pregunta de la que yo partí hace años- un niño es analizable, y bajo qué requisitos es analizable. Por otra parte, en la medida en que el psiquismo infantil es una estructura que se produce por relación a otra estructura -estructura de la relación parental, estructura del deseo parental, estructura del Edipo-, en relación a un otro humano, la pregunta es cuándo esta estructura está constituida para que haya que operar en relación a los conflictos como intrapsíquicos, que es lo que define una intervención psicoanalítica. De manera que el sentido de trabajar la psicopatología a lo largo del año, es generar mejores condiciones para pensar nuestra clínica. Y pensaba además que estamos con una psicopatología en movimiento, pero en un movimiento no indeterminado. Esto quiere decir que nos vamos a mover en una posición epistemológica donde ni todo va a estar determinado, no va a haber ni determinación filogenética de la psicopatología -yo lo voy a aclarar esto-, ni endógena de la pulsión, ni nada de eso, pero al mismo tiempo el sistema va a ir constituyéndose bajo ciertas leyes que hace que no todo sea posible para cualquier estructura, al menos bajo ciertas condiciones.
No sé si está claro. Una cosa es -y este es un ejemplo que yo doy mucho- que a alguien que está sano lo arrolle un coche, a que alguien esté enfermo y nadie lo sepa. Yo no puedo garantizar que a alguien no lo arrolle un coche, pero al menos puedo garantizar que una vez que pasó por un análisis no se me pase bajo las patas alguna enfermedad grave. Con esto quiero decir que vamos a trabajar bajo un modo de determinación relativo en términos de organización causal y legal, y no vamos a plantear que el sistema está siempre abierto de cualquier manera bajo ciertas condiciones. Quiero decir, para que un ser humano se psicotice no teniendo una estructura psicótica, tiene que ser sometido a condiciones muy extremas. Alguien que es metido en un campo de concentración, alguien que es torturado, alguien a quien le pasan cosas terribles puede psicotizarse no siendo previamente una psicosis. Pero alguien que se divorcia no puede psicotizarse no siendo previamente una estructura muy perturbada. Con esto quiero decir, los niveles de determinación hacen a la ética y hacen al conocimiento de la herramienta por parte nuestra. Esto sigue con mi preocupación de todos estos años respecto a la organización del campo de la clínica.
Por otra parte, sabemos que tenemos una psicopatología caótica, despareja, y en el campo de la clínica de niños o de la conceptualización de niños muchísimo más. Por ejemplo, el concepto de autismo aceptado en general por todo el mundo, de todas las corrientes psiquiátricas, psicoanalíticas y cognitivas actualmente, no sólo se llena de contenidos diferentes sino que en el psicoanálisis mismo toma estatutos diferentes. Por ejemplo ustedes saben que durante muchos años dominó la idea de Bettelheim de que el autismo era una defensa extrema frente al deseo del otro de aniquilamiento, vale decir, el autismo aparecía como una defensa extrema. La idea era que había como una especie de sujeto encerrado ahí, encapsulado en el interior de una situación extrema, a partir de está en un extremo de preservación de la vida ese sujeto. Y el autismo tendía a ser considerado dentro del psicoanálisis durante mucho tiempo como parte de la psicosis. Y además muy atravesada la psicopatología infantil por la psicopatología adulta, en la medida en que en los adultos las formas catatónicas a veces se asemejan a los autismos, los autismos eran considerados como psicosis. Hace ya algunos años el psicoanálisis francés, fundamentalmente lacaniano, dejó de considerar al autismo como una psicosis. ¿Por qué dejó de considerar al autismo como una psicosis? Porque el autismo no es el efecto en este caso de la captura narcisista en el interior de los enlaces especulares primarios con la madre. El autismo... y ahí viene toda una discusión: cuánto hay de orgánico, cuánto no hay, cuánto se deja capturar. Ustedes saben que los franceses de repente se convierten en enormemente biologistas y organicistas porque tienen una terrible tradición con esas características.
Nosotros tenemos una imagen del psicoanálisis francés efecto de la lucha denodada de Lacan contra un psicoanálisis y una sociedad muy psiquiatrizante, muy represiva, entonces pensamos que los franceses son muy liberales, y que además son muy de la cultura y muy antibiologistas. No, nosotros conocemos a Francia por el sector más ilustrado y avanzado de una época entonces pensamos que todos los franceses son de avanzada como Sartre, y no entendemos cómo fueron colaboracionistas, y cómo no estaban todos contra la guerra de Argelia como nosotros. No, nosotros nos regimos por la intelectualidad. Es como si en la Argentina se pensara que los organismos de derechos humanos representan al conjunto de la población. Representan a algunos sectores de la población, y claro, si ustedes hacen un muestreo acá, el universo posiblemente dé un 100% de gente contra la tortura después que me expliquen cómo con el universo que yo tengo acá Patti es nombrado en los puestos que tiene. Quiero decir con esto que con el psicoanálisis francés pasa lo mismo.
Bueno, entonces autismo por un lado. Está la clasificación de las psicosis simbiótica de la escuela americana, con Mahler a la cabeza, que no se encaja en ninguna otra y sólo intenta diferenciarse de los autismos -ustedes saben que durante años apareció la psicosis simbiótica como opuesta a autismo-, pero que en realidad nunca se ordenó y parte además de otros paradigmas. Parte de la idea de una simbiosis e individuación en términos de una alianza de base biológica, piensen lo que quiere decir el concepto de simbiosis, quiere decir una alianza para el mutuo beneficio. No sé si está claro. Una alianza para el mutuo beneficio llevado al extremo quiere decir que así como el bebé necesita el pecho, la madre necesita dar la leche para que no le estallen. Suena absurdo lo que estoy diciendo, pero no es un absurdo. La idea de mutualidad de la escuela americana es una idea que parte de la relación organismo madre-hijo, y sobre la relación organismo se monta la relación simbólica. Pero este concepto de psicosis simbiótica -miren el lío que tenemos- fue muy trabajado, bajo otros nombres por aquellos que en los años setenta entraron ya con cierto background psicoanalítico a conocer el psicoanálisis francés lacaniano. Entonces, si había narcisismo y había especularidad y había psicosis simbiótica, la psicosis simbiótica era el efecto del abrochamiento narcisista especular. Pero estamos hablando de una simbiosis que no es la que está planteando Mahler, y de un cuadro que tiene otras características. Estoy dando una idea de lo complejo que es en este momento organizar una psicopatología.
Están por otra parte todos los llamados trastornos del desarrollo trabajados desde distintos ángulos, por un lado, considerados como el efecto de una inhibición. Entonces los trastornos del desarrollo si no eran de carácter orgánico, aparecían como el efecto de algo neurótico que le impedía al niño llegar al punto a donde tenía que llegar. Estaba presente ahí una teoría del desarrollo genéticamente constituida, donde la inteligencia se iba articulando a partir de parámetros internos. Con lo cual, si el niño no llegaba era porque el inconciente se lo impedía. Muchos de ustedes deben recordar estas formas de concebir el trabajo, con lo cual a un chico que tenía un trastorno intelectual se lo metía en análisis con la idea de que se estaba frente a un proceso de contrainteligencia, hay un libro hermoso, el de Isabel Luzuriaga, La inteligencia contra sí misma, un texto realmente espléndido que tenemos que recuperar pero donde Isabel parte de la idea clásica kleiniana de que algo está unificado y se fractura por la pulsión de muerte. Parte de la idea de un psiquismo que estuvo unificado de origen y que se partió por la pulsión de muerte. Con lo cual la inteligencia contra sí misma es la fragmentación efecto de la pulsión de muerte y no de que hay una no organización -yo podría pensar- donde la pulsión de muerte es el modelo que por après-coup le damos a la imposibilidad del aparato de estructurarse bajo formas ligadoras. Esto lo estoy diciendo así de pasadita, pero lo voy a retomar mucho.
Quiero decir lo siguiente, yo tengo un profundo, un enorme respeto por los pensadores psicoanalíticos que nos preceden y creo que lucharon mucho por resolver problemas de la salud mental infantil, por ampliar los márgenes de felicidad de la infancia y por conocer mejor la psicopatología y modificar la enfermedad mental. Creo también que arrastraron los grandes problemas que arrastra el psicoanálisis, entre los cuales podríamos decir una dominancia endógeno-instintivista por un lado, en otros casos una dominancia estructuralista vaciada de contenidos en la respuesta que se acordó en este siglo, por otra parte un modelo del aparato psíquico como constituido a partir de formas de diferenciación, una terrible situación con respecto a la problemática del yo, concebido en muchos casos como órgano de diferenciación percepción conciencia y en otros como órgano de identificación residual narcisístico. Entonces, en el psicoanálisis de niños, como en todas las fronteras, se van planteando de manera agigantada los grandes problemas que se vienen arrastrando en el interior de la teoría. Lo de Isabel Luzuriaga, que es muy interesante, es al mismo tiempo el efecto de una concepción de la operancia de la pulsión de muerte y de los modos de organización del psiquismo a partir de la teoría de que el psiquismo se cliva porque proyecta y reintroyecta bajo modos patológicos. Me estoy deteniendo sólo en patologías graves para que se den cuenta que aún en eso tenemos una situación muy complicada. Lo que sí, cada vez se ha ido perfilando más en psicoanálisis la idea de que las estructuras van saldándose bajo modos que no logran un desarrollo armónico. Digamos, la idea de retraso en psicoanálisis es muy poco defendida actualmente. Nadie piensa que un niño que no aprendió algo, lo va a aprender con el tiempo. Si yo tuviera que decir cómo pienso esta cuestión del aparato psíquico, les diría lo siguiente: así como Piera Aulagnier escribió un texto que se llama Condenado a investir, en el sentido de que el psiquismo no puede dejar de establecer relaciones de investimiento, uno podría plantearse que es un aparato que está condenado a pensar y a producir. Con lo cual una vez que se lanzó el pinball no se puede detener, y entonces nunca queda idéntico. Con lo cual una vez que la estructura toma un camino con ciertas características, ya no retoma el camino normal, quiero decir, ya no retoma el camino normal sino que va por otras vías, con lo cual en aquello que aparece como retraso, primero hay que desmantelar cierta forma que ha producido modos restitutivos para después poder retornar a los cauces en los cuales uno entra en movimiento para ordenar la inteligencia.

Intervención: ¿Desde el punto de vista clínico cómo sabemos si estamos frente a un paciente de aspectos desligados o que nunca se han formado?

Ese es el final de la novela. Quiero decir, vos ya me estás haciendo una pregunta compartiendo la idea de que hay aspectos desligados, aspectos ligados... esto es parte del modelo que voy a ir desarrollando. Te lo digo brevemente, sólo lo podés hacer a través del estudio histórico del paciente, y a demás otra cuestión, los modos de la desligazón no son idénticos a los que nunca se produjeron ligazones. Piensen ustedes la diferencia que hay entre una esquizofrenia, pensándolo como un proceso típico de desligazón y desestructuración -no desligazón objetal, estamos hablando de desligazón psíquica, de procesos de desestructuración-, con aquellos casos que vamos viendo a lo largo de los años donde nunca se llegó a ligar ciertas cosas, por ejemplo las llamadas psicosis a déficit. En fin, lo vamos a ir trabajando. Si, Cecilia...

Intervención: A mí me quedó una pregunta del año pasado. ¿Qué pensás vos de los grados de inteligencia? ¿Con qué tiene que ver? Con la biología, con la diferencia alimentaria...

Vos está usando inteligencia en un sentido que yo comparto, que es nivel de inteligencia. Yo estoy usando inteligencia en el sentido de capacidad de organizar enigmas y respuestas, y formas de ordenamiento de procesos simbólicos. Entonces, en ese sentido, que alguien se pregunte, vamos a tomar el ejemplo clásico de Bachelard: “¿Por qué el sol sale todos los días?” Ya el hecho de formularse la pregunta “¿Por qué el sol sale todos los días?” implica un modo de organización del aparato, quiere decir: continuidad en el tiempo, reconocimiento de la diferencia y enigma. La forma en que la respuesta es dada puede ser bajo múltiples formas, pero diríamos, si vos fueras un hombre anterior a Copérnicos podrías tener múltiples teorías: porque el sol da vuelta alrededor de la tierra; porque dos elefantes al marchar lo hacen mirar del otro lado y entonces a veces lo tenemos adelante y a veces lo tenemos atrás; porque a la noche se va a dormir. Vale decir, hay distintas teorías, esas teorías tienen una característica, son teorías que responden de un modo más o menos articulado a un tiempo y una cultura. Entonces, en primer lugar tendríamos que decir lo siguiente, la posibilidad de estructurar la pregunta implica ya que la inteligencia está constituida en términos de procesos secundarios. La respuesta es cultural y es social pero tiene una característica, tiene que atenerse a cierta lógica, con lo cual lo que diferencia una respuesta, digamos desde la normalidad, de una respuesta psicótica, es que el psicótico organiza una teoría absolutamente independiente, pero que además la lógica en la que se sostiene no es la lógica que permite articular ese fenómeno. Lo cual no quiere decir que la humanidad no tome a veces a los genios por psicóticos o a los psicóticos por genios, son cosas distintas. Pero en principio te diría que la inteligencia está definida... desde el punto que vos lo planteás yo no tengo duda de que hay articuladores de la inteligencia que son genéticos, es decir, hay gente que nace más inteligente o con más potencial de inteligencia que otros digamos. Con más potencial, si piensan en neurotransmisión, capacidad conectiva, lo que quieran. Por otra parte hay modos de la inteligencia, hay gente que tiene más inteligencia abstracta, otra que tiene más inteligencia musical, depende ¿si? No todo el mundo tiene el mismo tipo de inteligencia. Y por último no tengo la menor duda de que los factores alimenticios, culturales y sociales determinan el grado que esa inteligencia potencial puede encontrar de realización. No tengo duda.
Lo que yo estoy planteando es que hay ciertos modos universales de organización de la inteligencia que tienen que ver con el paradigma de procesos primarios y secundarios. Y que a partir de esto yo voy a trabajar eso ¿si? Después cada uno decide cuánto tiene ganas de invertir en un paciente, si tiene ganas de trabajar con este paciente porque siendo loco es muy inteligente y a uno le dan unas enormes ganas de que sea loco y sano, y si tiene ganas de trabajar con este que es Down porque lo compadece y porque piensa que podría lograr algo mucho mejor que la vida de miércoles que tiene aunque nunca vaya al liceo francés y nunca sea Corky y actúe en el cine... Eso ya entra dentro de las razones que mueven a un analista -salvando las económicas y las profesionales- a comprometerse como analista con un ser humano, y esto ya es patrimonio de cada persona.
Bueno, les decía entonces, esta psicopatología con carácter caótico, poco organizado, tiene que ver con dos cuestiones. Por un lado que se oscila entre el niño como un ser en constitución, entonces no se puede decir que tenga una estructura patológica, por ejemplo el problema de las perversiones: ¿existen o no perversiones en la infancia? Discusión respecto a las perversiones. Más todavía, problema de la relación entre el género y el sexo, por ejemplo, ¿qué quiere decir polimorfismo perverso? Es absurdo pensar que un niño de cinco años se viste de Blancanieves porque es un perverso polimorfo, porque en general el género antecede al sexo. Un niño sabe que es varón antes de saber la diferencia fálico castrado, y el orgullo masculino en ese niño no pasa por tener pene, pasa por hacer ciertas cosas como el padre. De manera que el problema de la impronta entre género y sexo es complejo, plantea conflictos de la identidad por un lado y de la sexualidad por otro. Al mismo tiempo la idea de que el niño es un perverso polimorfo asimilada a la idea de una perversión ha hecho perder de vista una cosa que me parece esencial, la sexualidad infantil se caracteriza por su no genitalidad. Quiero decir, la sexualidad infantil es sexualidad pulsional en sentido amplio, y lo genital es tardío y aparece regido por la etapa fálica y el fantasma. Entonces, una cosa es que los niños jueguen a verse el pene y la vagina, que los niños jueguen a tocarse, y otra cosa es que hagan un remedo de coito o se penetren mutuamente.
Otra cuestión, para pasar revista a algunas cosas que vamos a ir trabajando, la diferencia que hay entre objeto transicional y objeto fetiche. Nunca el objeto transicional se genitaliza. Esto es una ley. El objeto transicional no puede genitalizarse, nadie se coge al conejo como objeto transicional, para decirlo a lo bruto. Al conejo se lo acuesta, se lo pone a hacer algo, no se le hace eso que hizo mi paciente Alberto que yo cuento en mi libro, porque eso no es un acto con un objeto transicional. Entonces cuando hay... no se pueden confundir los rasgos del objeto pensando que todo objeto que va con uno es transicional. “¿Las muñecas inflables son objetos transicionales?” le decía el otro día el marido de una psicóloga a la mujer. “No querido” le dijo ella -aunque dudó bastante si la muñeca inflable era o no un objeto transicional o no lo era.
Tenía un retraso en el desarrollo el señor e iba con su objeto transicional por el mundo hasta los cincuenta años.
Pero además, tengan en cuenta que así como el objeto transicional tiene ciertas características, en la perversión cualquier objeto puede devenir genital o pseudogenital, que eso es lo interesante del planteo de los kleinianos respecto al carácter total o parcial del objeto, donde lo genital o no genital no está dado por el carácter genitalizado en el sentido del órgano, sino por el carácter total o parcial que tenga. ¿Dije demasiadas cosas? ¿Quieren que charlemos un poco?

Intervención: (Apenas audible)

Los nuevos se van a ir dando cuenta que en este seminario, a medida que se va participando cada vez se participa más y la gente se siente cada vez más libre para participar. Eso nos pasó el año pasado, que todas las intervenciones son bien recibidas y tomadas por el conjunto, por eso te pido que uses el micrófono, porque los compañeros también quieren escuchar y no va dirigido sólo a mí sino al conjunto. Sí...

Intervención: Bueno, yo soy Ana. Todo el tiempo cuando estuvimos trabajando sobre todas las problemáticas que planteabas no podía dejar de pensar en el paradigma de incluir al sistema parental, y al sistema en el que está incluido cada niño, y pensar que aparte de todo lo genético, aparte de la constitución del aparato, ¿qué pasa si trabajamos con el niño y no trabajamos con estos padres que están formando e influyendo todo el tiempo, constantemente? Me costaba mucho poder pensar en un niño psicótico o autista sin estar pensando qué está pasando con los padres o con la familia.

Sí, lo entiendo. Yo voy a volver a desarrollar en estas próximas reuniones algunas de las premisas con las que vengo trabajando, que algunos ya han escuchado, pero que no está mal volver sobre ellas. El problema de la formación del psiquismo infantil por relación al otro, pero no en homotesia con el otro, no idéntico al otro, y con grados relativos de independencia una vez que se constituye. A partir de esto entonces el modo de inclusión de los padres va a estar determinado por la metapsicología en juego. Si yo tengo una patología con un abrochamiento narcisista originario muy estructurado entonces no puede haber síntoma sino modalidades de trastorno, y entonces a partir del diagnóstico que hago considero que es adecuado un trabajo de binomio voy a trabajar por ejemplo con la madre y el niño y voy a ocupar el lugar del tercero tratando de hacer una circulación edípica. Si yo pienso por el contrario que hay un paciente neurótico, con cierta estructuración... de seis, siete años, no importa el momento que sea, o a los cinco, no importa, pero que esa estructura neurótica está constituida, posiblemente me incline por un tratamiento individual con trabajo acompañando a los padres periódicamente. Quiero decir con esto que inclusión o no exclusión de los padres... el lapsus vale, inclusión o no exclusión dije porque para mí están siempre incluidos, el problema en qué lugar de la tópica, del proceso analítico están ¿si? Entonces, tomo como unidad de análisis el psiquismo en constitución y voy definiendo para el psiquismo en constitución los modos con los cuales la estructura de partida genera las condiciones de su organización. Esto sería una respuesta provisoria ¿sí? Pero entonces vamos a ir trabajando esto a medida que lo desarrolle. La cuestión es la siguiente, entre una propuesta centralmente endogenista -propuesta endogenista que tuvo dominancia en el psicoanálisis, donde la psicosis era el efecto por ejemplo de la proyección del instinto de muerte arrojado sobre el objeto, y en la reintromisión el clivaje del yo era correlativo... bueno, lo sabemos todos, formaba parte de toda una corriente de pensamiento kleiniano- y del otro lado la idea de que el niño nunca termina de constituir un psiquismo propio y que es el síntoma del otro, o que es el síntoma de la estructura familiar, nos falta la caja negra.
Si lo que la madre hace se convierte en síntoma del niño, nos falta la caja negra. Fíjense que volvemos a 1890. En 1890 el problema de la caja negra era el siguiente, ¿entre el estímulo y la respuesta qué pasó? ¿Se acuerdan? Por eso el modelo del Capítulo 7mo. Entre la madre estructura inconciente, o la estructura del Edipo, o los padres, y esto que yo veo emerger como síntoma estructura del niño ¿qué paso en la caja negra? Bueno, eso es lo que yo tengo que redefinir hoy, porque la gran cuestión que se está planteando todo el tiempo hoy es entre lo endógeno y lo exógeno en psicoanálisis, y yo creo que es un ritmo pendular que va y viene todo el tiempo.
Miren lo que pasó con la propuesta de Pichón-Rivière. Ustedes saben que para Pichón había desaparecido el carácter singular de la psicosis, y cuando Pichón tenía que medicar a un paciente, medicaba a toda la familia. Lo cual era de enorme avanzada en los años cincuenta pensando además que él modificó todas las características del asilo, que en esa época era todavía el Asilo de las Mercedes -primero Asilo de las Mercedes, después Vieytes, Borda. Pero Pichón había partido de lo siguiente, como él tenía una teoría totalmente instintivista que era la dominante en su época, que era una teoría donde lo pulsional provenía de lo endógeno porque su formación de base era kleiniana, Pichón hace un salto a la psicología social y a la teoría del emergente y por el camino se le pianta el inconciente. Esto es interesantísimo, porque el inconciente es aquella parte interior a nosotros mismos que siendo ajena opera como si no fuéramos, no es el otro, aunque provenga del otro. Entonces el descubrimiento de Pichón anticipaba que había algo que provenía del otro, pero al mismo tiempo, en la medida en que el otro era un otro que seguía siempre presente, la idea de emergente grupal hacía que cada sujeto llegara al grupo como tabula rasa, porque en realidad si yo soy un emergente del grupo no soy el emergente de mi propio inconciente de las interacciones grupales. Esto fue muy trabajado por Carlos Schenquerman que es mi marido y por mí en México, y bueno, hay un libro que algún día saldrá, ya no digo más va a salir porque nunca lo terminamos, pero la idea era esta.
Entonces, cuando uno parte de un paradigma incorrecto y en lugar de ponerlo a trabajar salta a otro, corre el riesgo de perder por el camino el aporte fundamental del anterior, que era en este caso la lucha de Melanie Klein por la analizabilidad infantil, mal o bien hay un intento de defensa de un campo y de fundación de un campo que define toda la historia del psicoanálisis de niños, pero junto a eso la gran preocupación por como redefinir el inconciente como inconciente no instintual. Esto como para ir avanzando algunas cuestiones ¿si? ¿Qué más les suscita, como se decía antes? Porque antes la gente era más culta ¿vieron?

Intervención: Yo soy Claudia y quería preguntarte sobre el tema del transexualismo, digamos, el origen del transexualismo en los niños, y si desde tu perspectiva es una perversión o no.

En mi experiencia, y en material que yo he supervisado, en general cuando veo transexualismo es un modo restitutivo de un déficit de la identificación primaria. Vale decir, se produce en la superficie del yo una identificación a la madre que es restitución que protege de una fragmentación o de una angustia de aniquilamiento intenso. Ejemplos que yo he dado en algunas ocasiones, un caso que supervisé de un niño que se ponía la camiseta de una hermana mayor o el camisón de la madre para dormir, formas como de tener el cuerpo del otro protegiendo la totalidad del cuerpo ¿sí? En ese sentido uno podría pensar que hay un mecanismo que es más psicótico que renegatorio, pero es un tema para discutir. Por varias razones, en primer lugar porque uno tiene que acotar el concepto de perversión. Ustedes saben que yo tengo una posición muy definida respecto a que la homosexualidad en sí misma no es perversa, que puede ser homosexualidad neurótica, psicótica o perversa. Que en ese sentido hay que redefinir bien los caracteres de la perversión y bueno lo vamos a ir trabajando, pero lo que caracteriza centralmente al transexualismo infantil o al trasvestismo... porque el problema es el siguiente ¿es trasvestismo o es transexualismo? Por supuesto, lo que los diferencia es que no es un hombre que se viste de mujer encubriendo a la mujer fálica como en el trasvestismo, sino que es alguien que cree en el momento en que está vestido que es una mujer, con lo cual no estamos frente a una perversión. No sé si se dan cuenta de la diferencia. Es transexualismo en la medida en que el sujeto cree poseer un sexo que no es el que posee, y en esa medida no es que el cuerpo de mujer guarda un pene o un falo como ocurre con el trasvestismo, sino que en realidad hay algo que tiene que ver con la característica inclusive exagerada en la identidad femenina y donde el sujeto se cree una mujer. Caso de los niños operados, la señora esta...

Intervención: Mariela

Exacto, exacto. Ahí no hay perversión en esa mujer, no hay renegación, es otra cosa. Hay que estudiarlo, son fenómenos que se están produciendo, la cultura nos está largando cosas muy complicadas. Los hermanos estos de España con los dos niños, ¿vieron la foto que chicos más lindos? ¿Y además que felices y que sanos? No tienen cola, nos son psicóticos, son hermanos los padres. Son cosas que nos está largando la cultura muy complejas. Entonces yo creo que para definir estos cuadros hay que tomar una diferencia, partir de la metapsicología y no de lo fenoménico, pero darle mucha importancia a lo fenoménico y saber que estamos frente a un fenómeno al que hay que prestarle atención.

Intervención: Cuando uno pregunta, haciendo un diagnóstico de un transexualismo en un niño a mi de vuelta me preocupa poner un diagnóstico de un transexualismo cuando en un niño la fantasía, la capacidad de fantasear, la capacidad de decir “yo soy”... algo que en un adulto podemos decir “bueno, está fuera de la realidad”, en un niño es tan diferente.

Es al revés, yo creo que el niño es alguien muy adherido a su identificación de género. Mucho más que el adulto, en nuestra cultura y en el mundo. Perdón, ¿a vos te preocupa que lo cataloguemos o que lo curemos?

Intervención: Me preocupa curarlo y a veces me preocupa que al catalogarlo...

No, es que yo creo que si vos ves un cáncer no podés decir: “¿Y si se muere? Mejor yo veo un resfrío.” Si el niño... vamos a discutir el tema de la fantasía, pero no conozco un sólo caso de niños que vistiéndose de mujer, espontáneamente haya evolucionado hacia una identificación masculina como parte del desarrollo psicosexual. Nadie que ha atendido niños así los ha visto evolucionar solitos, entonces no es así. No forma parte de la fantasía. Piensen en sus hijos varones si alguna vez se vistieron de mujer y eran heterosexuales. No existe eso Ana, no existe. Además nadie fantasea con ser una mujer en el momento del coito salvo Schreber. Los niños no fantasean con ser mujer, sí fantasean con tener bebés, que es muy distinto. Fantasean con tener pecho, pero no fantasean con ser mujeres, vestirse como mujeres, pintarse como mujeres. El deseo es del objeto parcial, es como las nenas que quieren tener un pene pero no dicen que quieran ser hombres. Son cosas diferentes. Creo que es importante ubicar la fantasía como aquello que tiene que ver con el inconciente y la represión. No sólo eso, las madres determinan de algún modo la ubicación de género. Yo voy a traer mucho material sobre esto, he estado viendo mucho material, ayer supervisé en Brasil un caso maravilloso de un niño con una relación homosexual con un primo, y la forma en que la determinación parental opera ahí para que la madre no pueda pautar bajo ninguna manera el género como género masculino en este niño. El deseo de la madre.. Pero vamos a ver sobre materiales estas cosas, ¿sí?

Intervención: Mi nombre es Elsa. Silvia, este tema del transexualismo y de los juegos de los chicos y los disfraces, ¿es lo mismo o sería confundir cuando un chico hace como si? “Bueno, yo ahora soy mamá” y se pone aros y dice yo voy a hablar como mamá.

Vos lo estás diciendo, ahí el chico dice voy a jugar. Ahora no es lo mismo por ejemplo... es raro que se ponga aros. Dice “Voy a ser como mamá” y agarra la bolsa del mercado. En general... Mirá hay grados de todo esto, pero el niño puede decir “Yo ahora voy a ser como mamá”, como un niño puede decir “Ahora voy a ser Superman”, pero no vuela. Cuando se tira por la ventana pensamos que no es la fantasía. Pensamos que estamos frente a un chico enfermo. Entonces, lo que vos estás planteando es la cuestión simbólica, capacidad de despegue, pero justamente el niño quiere ser mamá, no una mujer. Es muy distinto querer ser mamá a querer ser una mujer ¿verdad? No dice “Yo quiero ser una bataclana”. El niño que dice “Yo quiero ser una bataclana” y se pone plumas es otra cosa. “Yo cocino, quiero ser mamá”, estamos hablando de una identificación a un objeto amado e idealizado.
Es interesante, vamos a trabajar todo esto. Yo quiero salir de dos prejuicios. Uno, el carácter irreversible de la estructura, porque entonces nuestros diagnósticos se convierten en estigmas. Si pensamos en una estructura en constitución, el diagnóstico es simplemente corte estructural para pensar en un devenir sobre el cual tenemos que incidir. Cambia todo. Y la segunda cuestión que quiero diferenciar es entre la psicosis, la fantasía, la mentira, la pérdida de realidad, todo lo que se confunde todo el tiempo en el psicoanálisis de niños o en la psicopatología infantil a partir del prejuicio del adulto que hay detrás del terapeuta. Preguntas de rigor: “Miente mucho”, ¿miente o cree en lo que está diciendo? No es lo mismo. “Quiere ser mujer”, ¿quiere ser mujer o quiere ser la mamá? ¿Y sabe que no es mujer? ¿Sabe que no es la mamá? Digamos, los modos finos del diagnóstico.
Y lo otro es que creo que hay que diferenciar polimorfismo perverso de tendencias hacia la psicosis o a la perversión en la infancia. No hay que confundir todo eso porque, justamente, la infancia es una etapa de polimorfismo en el sentido de la sexualidad ampliada y en el sentido del Edipo. Pero no es una etapa de polimorfismo respecto a la acción genital. Precisamente. Entonces, esto va a ser un tema muy importante de teoría de la clínica que vamos a ir tomando. No va a ser la primera etapa, aunque lo vamos a ir incluyendo todo el tiempo. En general a mí me pasa como el año pasado, cuando llego al tema ya hablamos tanto que...
Tenemos que definir ejes articuladores que nos van a llevar algunas reuniones y tienen que ver con todo esto. Tiempos de la constitución y destinos en la psicopatología. Tenemos que ir incluyendo entonces los grandes movimientos, el problema del pensamiento, el problema del destino del pensamiento, la cuestión de la producción psíquica, su ordenamiento, la formación de síntomas... Todo lo que hace a la diferencia entre por ejemplo neurosis y psicosis en términos de fobia y paranoia. Qué sí, qué no, hasta dónde, cuándo es una fobia y cuándo una paranoia. Por ejemplo, en Melanie Klein la fobia vieron que desaparece, porque como ella retoma la idea de ansiedades paranoides en general las fobias quedan diluidas en el interior de la paranoia. Lo cual permite por un lado trabajar más seriamente casos más graves, pero al mismo tiempo muchas veces le quita a esos casos la especificidad que tienen. La paranoia y la fobia no son lo mismo y hay que conocerlas y trabajar en sus diferencias. Lo mismo neurosis obsesivas y compulsiones. Latencia y cuadros graves de empobrecimiento psíquico, que se confunden tanto: “No, es un latente” y el tipo está ahí tirado y tiene una depresión horrorosa o tiene un proceso de contrainvestimiento que le está apretando la cabeza como una morsa. Basta de consejos de psicología, pensar la estructura y la metapsicología. Creo que de eso se trata lo que vamos a hacer este año.
Tenemos todavía un rato para las cosas que quieran...

Intervención: Podrías agregar algo a la diferencia entre autismo y psicosis.

Va a ser un largo tema de trabajo. Yo te diría lo siguiente como para ubicar el tema, yo hice una evolución, de la cual he hablado en otras ocasiones, desde la primera posición que tuve ante esto que tiene que ver con que durante mucho tiempo, a partir de que yo era lacaniana -o al menos creía serlo, por ahí los lacanianos dicen “Nunca lo fue, nunca lo fue”, como si hubiera hecho una conversión religiosa- yo pensaba que el primer tiempo de la vida psíquica era el narcisismo con lo cual consideraba al autismo como un déficit de narcisización. Al incluir el autoerotismo e incluir todos los modos de estructuración pre-yoicos y pre-narcisísticos -no que el narcisismo no esté de partida en el otro, sino que puede no estar constituido como instancia en el niño como investimiento del yo- se me planteó que los modos de presencia autoerótica tienen más que ver en algunos casos con las esquizofrenias. Con lo cual el autismo se empezó a plantear no como un déficit de narcisización sino como un déficit de pulsación primaria, como un déficit de organizaciones primarias representacionales. Por supuesto, yo pienso que en los autismos graves hay determinaciones que son genética. ¿Por qué? Muchas veces yo he dado este ejemplo, durante años yo me pregunté: ¿por qué -vamos a trabajar niños salvajes acá- los autismos y los niños salvajes hacen evoluciones distintas? ¿Por qué los niños autistas tienen ciertos modos patognomónicos que los niños salvajes no tienen? Caminata en puntas de pie, aleteo. El aleteo es patognomónico del autismo. Pero al mismo tiempo yo diría que aún con las psicosis, aún con el autismo, uno tendría que pensar lo siguiente: esa predisposición no implica en modo alguno que la enfermedad se constituya, porque así como me falsea... digamos, lo que me falsea la hipótesis de que la determinación del autismo era siempre psicogenética era que en muchos casos no entendía por qué no se había producido el autismo. Porque cuando se produce, siempre encuentro lo que estoy buscando. No sé si está claro. Cuando se produce, siempre lo encuentro, cuando no se produce me pregunto ¿cómo no se produjo? Esto me está falseando la hipótesis, me está planteando que lo psicogenético es una determinación no suficiente del autismo. En ese sentido yo creo que la prevención va a estar en lo psicogenético, tanto en autismo como en psicosis.
El otro día hablando de todas estas cuestiones nuevas que están pasando con la genética y toda esta idea de que “Bueno, si se descubre el gen de la psicosis se puede evitar que la humanidad tenga psicosis”. No va a tener genios tampoco. Si se saca la psicosis también se destruye la genialidad, porque la genialidad es muchas veces una forma de organización en estructuras que pudiendo haber sido psicóticas tuvieron una posibilidad de favorecerse... No quiere decir que todo psicótico sea un genio o que todo genio sea un psicótico, quiere decir que muchas estructuras geniales, con sensibilidades particulares, con conexiones muy específicas, evitaron la psicosis porque fueron criados en medios que les dieron las posibilidades de simbolización y de organización de todo eso. Con lo cual son atípicamente inteligentes, geniales o productivos sin ser psicóticos. Entonces, saquen el “gen psicótico” entre comillas y vamos a ver qué pasa con la estupidez humana como terminamos todos con una especie de achanchamiento, de media, se acabó la curva de Gauss, todo está en el medio.
A partir de esto es que yo creo que habría que tener muy en cuenta la función de la prevención, sabiendo que la prevención tiene los límites no sólo de los paradigmas enfrentados sino los déficits de la salud pública. Digamos, donde habría que hacer prevención de la psicosis. En las maternidades. Todos sabemos que a través de entrevistas con madres y de seguir ciertos procesos en sus embarazos, vemos los índices que podrían producir desde ciertas estructuras maternas ciertas disposiciones autistizantes o psicotizantes ¿verdad? Bueno. Ahí sí hay un problema entre la herramienta que tenemos y su implementación pública. Al menos afinemos la herramienta para usarla cuando sí podemos hacerlo, porque a mí lo que me preocupa es que yo veo chicos que a los tres años se los mandó a la fonoaudióloga, al psicomotricista, a la psicopedagoga a los cinco, a los siete no sé que y a los doce hicieron el delirio. Entonces yo digo, estos sí son chicos ricos que tienen tristeza... al menos los pocos que quedan -Menem ha logrado eso, por lo menos los chicos ricos perdieron la tristeza, el objetivo del gobierno se cumplió. En realidad estos niños pudieron haber sido diagnosticados precozmente y no lo fueron porque falló ahí el conocimiento de los terapeutas. Al menos afinemos la herramienta para aplicarla donde sí podemos hacerlo. Ese es el sentido de trabajar estas cuestiones.
Yo, para los que no se han aproximado antes a mí les quiero decir que este curso está totalmente imbuido de una idea que tengo de la psicoterapia y el psicoanálisis de niños que consiste en lo siguiente: cuando a mí se me pregunta qué hago respecto al psiquismo yo no soy un decorador de interiores, yo no cambio una planta de lugar y pongo un cuadro en otro lado. Yo trabajo en las estructuras, mido resistencia de materiales. Lo que me preocupa es ver si ese edificio va a sostenerse frente a los embates de la vida. Eso es lo que yo miro cuando trabajo con un diagnóstico en un niño. Entonces tengo que saber hacer diagnósticos de estructura y esto es lo que pretendo que discutamos todo el año.
Bueno, los talleres van a empezar el mes que viene, yo la próxima ya les voy a dar algunas cosas para leer. Los que nunca leyeron algunas cosas mías pueden leer de La fundación de lo inconciente, el último capítulo, y de En los orígenes del sujeto psíquico, el primero. Esto no es por esnobismo sino porque está medio repartido así.
Va a haber algunos materiales que pueden ir consultando, por ejemplo sobre el tema de la inteligencia. Yo tengo algunas cosas escritas, pero además vayan releyendo y repensando y poniéndose al día. Los que hace mucho que no leen sobre la psicosis infantil, denle una leída a Mahler de nuevo. Los que nunca lo leyeron, léanlo. Denle una releída si tienen algo sobre niños salvajes. Hay un libro de un tal Merani, venezolano, que no sé en qué editorial está en castellano. Y esta semana tengo que averiguar si hay otras cosas. Yo tengo mucha bibliografía en francés. Los que leen francés también acérquense que les voy a dar alguna bibliografía. Hay cosas muy interesantes producidas en estos años, sobre todo toda la cuestión de niños atípicos y niños psicóticos, las polémicas. O los problemas de identificación en el niño autista. Eso yo lo voy a ir introduciendo y si alguien lee francés le doy unas copias. Bueno, nos vemos la próxima.